La muestra tiene como objetivo visibilizar la existencia de un sistema patriarcal que oprime a las mujeres y otras minorías fuera del hombre blanco occidental heterosexual y desemboca en una cultura de la violación totalmente naturalizada. Mediante las obras de nueve artistas propone desarmar la mirada, llena de filtros y condicionamientos machistas, para poder construir una nueva y propia.
El patriarcado es una superestructura tentacular; un camaleón que adopta la apariencia de su entorno para no ser detectado; un dado con muchas caras que comparten el núcleo de la dominación y la violencia
En la obra Habla, Cristina Lucas (Jaén, 1973) ataca sin cortesías los cimientos del patriarcado. Lo hace golpeando a martillazos una réplica de la escultura del Moisés de Miguel Ángel exigiéndole simbólicamente una explicación de las lógicas patriarcales que representa. En esa misma línea, Regina José Galindo (Guatemala, 1974) demanda la formulación de un undécimo mandamiento que debería haber existido siempre con su pieza NO VIOLARÁS, mensaje claro y contundente que señala a los responsables de los crímenes. Por su parte, el vídeo Cañón de carne, de Valeria Andrade (Ecuador, 1973), evidencia la realidad vigente de la cosificación de la mujer y su posición vulnerable en base a una ideología machista que asocia ciertas apariencias corporales con un comportamiento ilícito o inmoral.
Un precepto básico en la psicología de los sexos es que el hombre tiene la capacidad física de violar y la mujer es susceptible de ser violada. Esta idea y la integración de esta en nuestras mentes es el punto de partida del proyecto de Olalla G. Valdericeda (Madrid, 1982) ¿Qué tienes en la cabeza? donde explicita con una magistral sutileza la presencia de la cultura de la violación en el lenguaje. Núria Güell (Vidreras, Gerona, 1981), Una película de Dios. Para su realización, la artista colabora durante varias semanas con ocho mujeres menores de edad que fueron maltratadas dentro del contexto mexicano y, al mismo tiempo, lleva a cabo una serie de entrevistas dirigidas a una familia de exproxenetas
El vídeo de Shoja Azari (Irán, 1958) A Room with a View, se presenta casi como un cuadro de tradición barroca por el juego de espacios y miradas en un espacio mediatizado por una ventana. La masculinidad de los agresores se demuestra en este acto colectivo que certifica la pertenencia al grupo de auténticos machos.
El principio de superioridad del varón es clave para entender la construcción de los estereotipos, cuestión que aborda el trabajo de David Martín (Palma, 1978). Con un discurso basado principalmente en las miserias de nuestras vidas, los deseos y los anhelos, sus piezas no solo buscan la reflexión les espectadores, sino hacerles partícipes de la crítica utilizando la provocación y el humor negro.
Marta Pujades utiliza al personaje de Adonis como eje articulador de su proyecto Homes coronats entendiéndolo como la personificación de atributos relacionados con la masculinidad hegemónica propia del patriarcado (fuerza, competitividad, autonomía, individualismo, agresividad, desafecto, superioridad, etc.)
La muestra El ojo desarmado no solo señala los problemas enquistados, sino que propone formas de desactivación de patrones nocivos y maneras sanas de entender la masculinidad para cualquier sexo.
CCEMX. Pasaje cultural Guatemala 18 – Donceles 97, Colonia
Centro, Alcaldía Cuauhtémoc, 06010 CDMX, México