Guzpeña posee un estilo artístico muy personal, con estructuras arquitectónicas, objetos a medio camino entre el juguete y el artefacto mecánico, planos definidos, paisajes limpios. Escenas que suscitan la sensación de pequeños ballets mecánicos, todo dentro de un universo particular y mágico. Obras de colores planos y lineas de contorno que diferencian los espacios. Composiciones con una multiplicación de formas geométricas y orgánicas ligadas por líneas rectas, casi estructuras tubulares que actúan como lazos comunicantes. Pinturas que no tratan de reflejar el mundo que nos rodea, aquello que vemos, sino otra realidad producto de la imaginación. Al tratar de expresar esa visión interior las obras presentan retazos de formas conocidas manteniendo el recuerdo de una realidad reconocible.

Guzpeña, seudónimo artístico de Enrique Rodríguez, es natural de Prado de la Guzpeña (1964), un pequeño pueblo situado en las estribaciones de la Cordillera Cantábrica, en el norte de la provincia de León (España). Licenciado en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco.
Desde 1992 reside y trabaja en Almanza, en la ribera del río Cea, localidad cercana a su pueblo natal donde el artista tiene su estudio y donde encuentra el sosiego necesario para la creación.
Guzpeña no recuerda cuando comenzó a pintar, pero desde 1976, año en el que expone por primera vez su obra, siendo casi un niño, no ha dejado de viajar. A partir de entonces ha realizado más de 51 exposiciones individuales por diferentes salas y galerías de España (Zamora, Valladolid, Palencia, Asturias, Segovia, Madrid, Vitoria, Cádiz, Vigo, Alicante, Teruel, Logroño, Orense…), Francia, Inglaterra, Canadá y Bélgica. Además, ha participado en 394 muestras colectivas.

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