El artista madrileño nos presenta una exposición en la que la escultura, el dibujo, el vídeo y el archivo conviven como distintas formas de retratar la parálisis como estado de suspensión.

“Un leve quebranto de la confianza” retrata el momento en que la atención se vuelve tan intensa que un movimiento automático se interrumpe. La confianza que depositamos en un gesto que siempre hemos sabido hacer falla, en silencio, en cuanto lo miramos demasiado de cerca. Esta condición atraviesa una investigación todavía en curso, iniciada con Paths and Holders y continuada en Never louder than my knees. Se convierte en una manera de pensar la producción artística, el juicio interno y externo, las guerras y las formas frágiles en que se reconstruyen la memoria y el territorio.

La exposición muestra dónde se encuentra ahora esa investigación. Reúne piezas surgidas durante el último año de trabajo junto a obras de nueva producción realizadas para esta ocasión. Un olivo plateado gira lentamente, el escaneo tridimensional de algo que una vez fue tocado y que ahora flota entre la presencia y la maqueta, entre lo real y su copia. Objetos, moldes y fragmentos reúnen los restos de una historia que nunca se cuenta del todo. Cada pieza pertenece a algo más grande que no llegamos a ver por completo. Juntos, estos elementos no explican un acontecimiento. Lo rodean, se acercan a él. Algo se transmitió aquí, algo se detuvo a mitad de un movimiento, algo quedó atrás, dejado por alguien que tuvo que irse. Lo que fue permanece fuera de alcance, como un lugar que se queda contigo mucho después de haberlo dejado, como un sonido que no termina de irse.

Lucas de la Rubia creció en Madrid y actualmente vive en Bélgica, donde compagina el trabajo de taller con la docencia. Cuando era adolescente le conmovió el Perro semihundido de Goya. Ahora entiende que su obra siempre ha basculado entre las dualidades que contiene ese cuadro. Cada una de sus piezas surge de una tensión entre el deseo hacia lo incontrolable y una exigencia formal autoimpuesta. Él mismo explica su trabajo como:

Contar una historia que hace que el otro se pregunte si todo era un truco, si está dentro o fuera, si la situación es ingenua o profundamente calculada. Traer de vuelta momentos que solo viven en la memoria, volviendo una y otra vez a un punto concreto de un suceso para reactuarlo y reconstruirlo a través de fragmentos y de los rastros que el cuerpo deja y que el espacio guarda. Resistir el reconocimiento del material, volver a espacios que han desaparecido.

Su trabajo ha tomado forma en distintos espacios e instituciones dentro y fuera de España. Entre sus exposiciones más recientes destacan las individuales Halo a ras, en Rio & Meñaka Gallery (Madrid, 2023), Humboldthain, en el Institut für Alles Mögliche (Berlín, 2021), y Huyeron capitanes, en Rio & Meñaka Gallery (Madrid, 2020), así como las colectivas Brace positions, en Buro_asap (Amberes, 2026), Life in the Margin, en Gevaertsdreef 01 (Oudenaarde, 2024), y Hubo un tiempo en que todo era un punto, en Galería Herrero de Tejada (Madrid, 2024). Ha desarrollado parte de su práctica en residencias artísticas, entre ellas, más recientemente, la Albers Foundation Residency (Connecticut, 2025), la Co-net Art Residency (Vilafamés, Castellón, 2023) y la residencia en el Institut für Alles Mögliche (Berlín, 2020). Su trabajo ha sido reconocido con la beca para talento emergente del Kunstendecreet (Gobierno de Flandes, 2026-2027), el Antwerp Art Graduation Prize (2026), la beca de la Jenni Crain Foundation (2025) y la beca de la Pollock-Krasner Foundation (2024-2025).

@lucas­_delarubia

Lab, Ambassade d´Espagne, Rue de la Science, 19, 1040 Bruxelles