Miguel Rózpide explora las distancias psicológicas y emocionales que definen los vínculos humanos, el movimiento y la memoria.
El eje central de esta muestra gira en torno a la huella del abuelo del artista, ya fallecido, que trabajó como ingeniero aeronáutico comercial en Aviaco e Iberia. A través de sus memorias: fotos aéreas, archivos técnicos, y datos de vuelo, así como de las imágenes de Rózpide, las obras recrean la idea del nomadismo y trazan mapas de ausencia, tránsito y resistencia silenciosa. El proyecto tiende un puente entre España y Bélgica y explora tanto a la trayectoria personal del creador, que dejó España en 2017 y ha vivido doce en domicilios temporales en Bruselas antes de establecerse en Amberes, como en la historia de su familia. Su práctica artistica se basa en el uso de papel de plata que, tras oxidarse, deja entrever muchas de las fotografías.
Él mismo nos explica el proceso:
Materialmente, las piezas se basan en una marcada dualidad. Contrapongo estructuras frías e industriales, como soportes de aluminio y cables, con materiales muy frágiles como el papel vitela y la lámina de plata aplicada a mano. Esta última funciona como una intervención física activa, a la vez máscara y espejo, que crea vacíos reflectantes sobre documentos y retratos. Además, investigo la oxidación natural de la plata para materializar la naturaleza inestable y cambiante de la memoria a través de su envejecimiento.
Nadia Kotova Gallery, Pourbusstraat 19, 2000 Amberes
@mrozpide