El Camino propone comprender el arte como un proceso continuo donde el recorrido, la experiencia y la percepción son tan relevantes como el resultado final. En ‘El camino’ Hernández plantea una metodología en la que la obra no es únicamente el producto final, sino la acumulación de vivencias surgidas durante su proceso de trabajo. El eje central es ‘La Sombra en Gwangjucheon’, una instalación pictórica desarrollada durante su residencia en Horanggasy Creative Studio el pasado otoño.
Uno de los elementos de la exposición es el vídeo de 17 minutos que acompaña a las pinturas. Lejos de funcionar como simple documentación, revela el núcleo metodológico del proyecto: el caminar como herramienta de pensamiento.
Durante su estancia en Gwangju, Hernández recorrió durante días calles, riberas y senderos en busca de una sombra concreta, en la “tradición del flâneur, donde el paseo se convierte en un mecanismo de observación activa y producción estética”.
El hallazgo del árbol cuya sombra protagoniza la instalación responde a un proceso de afinamiento perceptivo. Variables como la interacción con los ciudadanos, la inclinación de la luz o las características del entorno natural determinan la elección final. Así, el caminar se transforma en un acto performativo: un “dibujo invisible” que precede a la obra, según ha explicado el autor.
Junto a la instalación, la exposición incluye nueve pinturas pertenecientes a la serie ‘Traces’. En ellas, la materialidad adquiere un papel central. La superficie blanca convive con materiales desechados como plásticos, acrílicos, aluminio, espumas o vidrio, que se distribuyen fuera de la silueta de la sombra. Este recurso “genera una tensión entre presencia y ausencia: la sombra aparece desmaterializada, mientras que el resto de la superficie acumula materia reciclada”. La propuesta amplía así la investigación del artista hacia una práctica sostenible, donde el residuo se integra como componente del lenguaje plástico.
En última instancia, ‘El Camino’, según Hernández, invita a “replantear la relación entre arte, tiempo y sostenibilidad”, dado que ‘La sombra’ no se presenta como un objeto estable, sino como un acontecimiento condicionado por la luz, el entorno y la percepción. La obra, que no puede fijarse completamente, plantea una experiencia en la que no solo se observa el resultado, sino que se reconstruye mentalmente el proceso que lo hizo posible.
Horanggasy Creative Studio & Artpolygon Address
22, Jejung-ro 47beon-gil, Nam-gu, Gwangju