En ocasión de la Milano Art Week y de miart 2026, se inaugura, en la Veneranda Biblioteca Ambrosiana, Cantarella, el proyecto site-specific de la artista Nuria Mora (Madrid, 1974), concebido para la Sala del Foro Romano. A cargo de Gianluca Ranzi y Elisabetta Mero, con la coordinación general de Martina Corbetta y el apoyo científico de Marta Moriarty, la exposición se configura como una gran instalación inmersiva capaz de transformar el espacio histórico en un ambiente suspendido, donde la pintura, la arquitectura y la memoria dialogan de manera orgánica.

Insertado en el corazón de una institución que custodia siglos de arte e historia, la intervención no se impone como una fractura, sino como una presencia sutil y respetuosa del contexto. El proyecto se desarrolla como una meditación sobre la grandeza de lo femenino, a menudo confinado por la narración histórica a la mera dimensión estética, e indaga en la profundidad simbólica y espiritual a través de un lenguaje contemporáneo.

El título Cantarella evoca el legendario veneno renacentista asociado a la familia Borgia, tradicionalmente identificado con arsénico blanco, una sustancia inodora e insípida capaz de actuar lentamente. La leyenda contaba que la víctima, antes de morir, parecía tranquila, casi «cantando». Este elemento simbólico se convierte en el proyecto en una metáfora del límite entre apariencia y verdad, entre belleza y peligro, entre relato histórico y construcción mítica.

La figura evocada en el recorrido es Lucrezia Borgia, de la cual la Pinacoteca Ambrosiana conserva algunas cartas dirigidas al amigo humanista Pietro Bembo y, en una preciosa vitrina realizada por Alfredo Ravasco a principios del siglo XX, un mechón de cabello. La imagen de esta mujer legendaria ha sido marcada a lo largo de los siglos por sospechas y propaganda relacionadas con la llamada leyenda negra de los Borgia, en particular del padre Rodrigo Borgia, quien se convirtió en el papa Alejandro VI. Mujer culta y diplomática, capaz de ejercer un papel político significativo, Lucrezia ha sido a menudo reducida a una ambigua icono de seducción y veneno. El proyecto no pretende reescribir la historia, sino abrir un espacio de reflexión sobre la construcción de la mirada y el juicio que ha acompañado la representación del poder femenino.

Cantarella construye un nuevo cuento contemporáneo, inspirado en una leyenda popular según la cual Lucrezia, envuelta en una luz dorada, entra algunas noches en las salas de la Ambrosiana para peinar su cabello y leer las cartas a Pietro Bembo.

Nuria Mora propone un relato poético suspendido entre mito, memoria y materia, donde lo real y lo imaginado conviven.

Veneranda Biblioteca Ambrosiana
Piazza Pio XII,2 .Milán
@nuriamora